martes, 17 de julio de 2018

El último Zar.

Hola mis queridos lector@s de El Rincón del Sueko. Hoy hace justamente cien años que la familia Romanov, la familia reinante en Rusia fue asesinada en Ekaterimburgo. Nicolás II fue, por tanto, el último Zar de todas las Rusias.

Si hace tres años dediqué un post a la Primera Guerra Mundial, hoy lo quiero hacer recordando los hechos que acontecieron hace un siglo: el fusilamiento de los últimos Romanov.

A la 1:30 de la madrugada del 17 de julio de 1918, a unos 1.300 kilómetros de Moscú, Los Romanov eran arrancados abruptamente de su sueño. El zar Nicolás, su esposa, y sus cinco hijos fueron fusilados, cargados en un camión y enterrados en una fosa en medio del bosque. Sus cuerpos, mutilados y quemados.

Durante dos décadas los restos permanecieron ocultos en tumbas sin nombre, hasta que en 1991, nueve esqueletos fueron exhumados en Siberia. En 2007, en otra fosa se encontraron los restos de otros dos cuerpos más.

Los Romanov Esplendor y ocaso de una dinastía.

A finales de febrero de 1917 en San Petersburgo comenzaron unas revueltas que, al no encontrar resistencia por parte del poder, se transformaron al cabo de unos días en unas protestas multitudinarias contra el Gobierno y la casa real. Al principio el zar quiso arreglar la situación por la fuerza pero cuando comprendió la magnitud de los disturbios, rechazó el uso de la violencia temiendo un gran derramamiento de sangre.

Algunos militares de alto rango, miembros de la corte imperial y políticos convencieron al zar de que para apaciguar el país se requería un cambio de Gobierno y que era necesaria su abdicación del trono. El 2 de marzo de 1917 en Pskov, en el salón de un vagón del tren imperial (donde se había instalado el Gran Cuartel General en aquel momento), después de unas penosas meditaciones, Nicolás II firmó el acta de abdicación a favor de su hermano Miguel. Sin embargo, la presión de los revolucionarios obligó a este a renunciar al trono pocas horas después.

El 9 de marzo Nicolás II y la familia imperial fueron arrestados. Durante los primeros cinco meses se encontraron bajo vigilancia en Tsárskoye Selo. Después de la abdicación del emperador una comisión especial del Gobierno provisional investigó los materiales para realizar un juicio contra el antiguo monarca y su esposa, Alejandra, con una acusación de alta traición. Dado que no se encontró ninguna prueba que culpase al emperador y la emperatriz, el Gobierno provisional pensó en desterrarlos a Inglaterra.

El Palacio de Catalina era la residencia de verano de los zares de Rusia,
 de estilo rococó y ubicada en la ciudad de Tsárskoye Seló.

En el verano de 1917 en San Petersburgo se reforzaron los ánimos antimonárquicos y surgió el peligro de un asesinato no autorizado de la familia imperial, por eso el Gobierno provisional tomó la decisión de mandar a la familia del emperador a un lugar “tranquilo” y alejado del centro del país, la ciudad de Tobolsk, donde los presos llegaron el 6 de agosto de aquel año.

Después de los acontecimientos revolucionarios del 25 de octubre de 1917 y la llegada de los bolcheviques al poder, la situación para la familia del zar se hizo mucho más difícil. La idea principal del Gobierno comunista era un juicio abierto contra el “verdugo coronado”, como llamaban al zar. A favor del tribunal se manifestó Vladímir Lenin y presumiblemente Lev Trotski sería designado procurador.

El juicio podía tener lugar solo en la capital o en una ciudad grande industrial. Así, el poder central planteó la cuestión del traslado de los Románov de Tobolsk a un lugar más “accesible”. En abril de 1918 la familia real fue enviada a Ekaterimburgo.

La cuestión del fusilamiento de la familia del zar fue planteada por los bolcheviques ya a finales de junio de 1918. Los ataques del Ejército Blanco cerca de Ekaterimburgo forzaron la decisión de la ejecución.

La noche del 17 de julio de 1918, en el centro de Ekaterimburgo, en el sótano de la casa Ipátiev, los presos —Nicolás, la zarina, sus cinco hijos y unos sirvientes (en total 11 personas)— fueron fusilados sin juicio.

Casa Ipátiev. La casa fue demolida 
por orden del Politburó en 1977.

El amanecer del 17 de julio de 1918 los restos de la familia real y sus fieles servidores fueron transportados de forma secreta a un lugar llamado Gánina Yama y lanzados a los pantanos de la mina que se ubica en esa zona. Poco tiempo después sus cuerpos fueron sacados y descuartizados y después eliminados con fuego y ácido sulfúrico.

En 1979, cerca de Ekaterimburgo, fueron descubiertos los restos de la familia imperial (excepto los cuerpos de Alejo y Anastasia). La autenticidad de los restos, cuya investigación empezó en 1991, planteó dudas. Los cuerpos fueron examinados en EE. UU., Gran Bretaña y Rusia después de que el Gobierno tomara la decisión de enterrarlos en la catedral de San Pedro y San Pablo de San Petersburgo. La ceremonia se celebró el 16 y el 17 de julio de 1998.

En 2000 los miembros de la familia imperial fueron canonizados por la Iglesia ortodoxa de Rusia.

Los restos de la familia real se encuentran en la catedral de San Pedro y San Pablo
en la fortaleza de Petropavlovskaya en San Petersburgo.

Para acabar el post de hoy, vamos a ver el documental titulado "Asesinato de Nicolas II, ultimo Zar de Rusia".




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