sábado, 2 de mayo de 2015

Breve historia de los teatros de ópera

El Rincón del SuekoHola mis querid@s lectores de El Rincón del Sueko. Hoy os traigo un post cultural. Hablemos de ópera, pero no del genero en sí sino del lugar donde se representan: los teatros. A todos nos viene la imagen de alguno en particular: el Liceu, la Scalla, Met, Sidney... sus salas ricamente decoradas, sus típicas escaleras de mármol, el terciopelo rojo, el telón...

Pero ¿Siempre han sido así? ¿Cómo fueron los primeros teatros y cómo se representaban las funciones. Para explicaros todo esto me voy apoyar en este magnífico libro: Cinc cèntims d' Òpera (traducido al castellano como Hablemos de Ópera).


Antes de ponernos en materia, y por muy evidente que pueda ser, veamos las diferentes partes de las que se compone un teatro de ópera:

El Rincón del Sueko

Empecemos por el principio... 1607.

Si bien inicialmente la ópera era una espectáculo reservado a la nobleza en cuyos palacios se representaban las obras de sus compositores de cámara, en treinta años comenzará a representarse en los primeros teatros de la historia.

El estreno de ópera La favola d'Orfeo de Claudio Monteverdi en 1607 causó tanto impacto que se corrió la voz de aquel nuevo espectáculo que había nacido en Padua y Florencia hasta Roma. La familia Barberini, familia del papa de entonces, llevaron ese espectáculo hasta Roma y se hicieron construir un teatro dentro de su propio palacio. Un teatro con una capacidad de... ¡3.000 personas! La razón es que la corte romana comprendía el Colegio Cardenalicio, todos los monseñores, todos los estamentos del Vaticano y toda clase de notarios, abogados, servidores y los colegios diplomáticos.



Ahora bien, el propio empresario que montaba los espectáculos a los Barberini, Domenico Mazzocchi, sobre el 1637 decidió trasladarse a Venecia junto a su compañía de ópera, donde alquiló un pequeño palacio que había sido abandonado y que había pertenecido a la familia Tron. Ahora bien, dicho teatro sería de libre acceso donde podía acudir todo el mundo, hombres y mujeres de cualquier estamento social con la pequeña condición de... pagar una entrada. Sería el Teatro di San Cassiano.

De la misma manera que no había precedentes en cuanto a la construcción del recinto, tampoco lo había en cuanto al comportamiento del público asistente. Durante la representación dicho público se comportaba exactamente igual a como lo hacía en la calle por lo que condicionó el diseño de los primeros teatros. Por ejemplo, en la platea habían poquísimos asientos, porque, igual que en las plazas, la gente estaba mayoritariamente de pie, paseándose durante la función y hablando sin ningún tipo de rubor.

Pero ya en aquellos primeros teatros se comienza a marcar las diferencias entre clases sociales. Los primeros pisos eran los destinados a la gente más rica dado que la función se podía presenciar mejor desde la altura y, que la platea además de estar de pie, muchas veces había suciedad dado que el suelo no estaba pavimentado.

Inicialmente las representaciones de hacían a la luz del día aunque siempre se reforzaba con una gran lámpara en el centro de la sala, y después con unas pequeñas lamparitas que se colocaban encima del escenario para iluminar mínimamente la escena.



Como curiosidad diremos que finalmente el gobierno veneciano intervino en como se debía situar cada uno de los estamentos sociales en el teatro. Así, por ejemplo, a los judíos no se les permitía bajar del tercer piso y que las mujeres no podían estar en platea sino que las colocaban arriba de todo del teatro. La razón era evitar altercados por faltarlas el respeto durante la representación.

Pero los tiempos van cambiando y el gusto por la ópera crece con rapidez. El público quiere espectáculo y los empresarios hacen tanto caso como pueden para tener la mayor taquilla posible. Aparecen los efectos especiales en escena con sistemas mecánicos que permitían, por ejemplo, rápidos y espectaculares cambios de escenografía. Pero curiosamente había cosas que dejaban indiferente al público como era el vestuario con lo que los cantantes actuaban con vestimenta "de calle".

Incluyo bajo estas líneas un pequeño resumen de la película Amadeus de Milos Forman donde el cineasta hace una magnífica recreación de la época del Barroco y de su ambiente.



El siglo XIX y el Romanticismo.

Los teatros a principios del siglo XVIII ya se extienden por toda Europa pero aún están lejos de parecerse a lo que hoy en día estamos acostumbrados. Su planta es conocida como de herradura tal y como vemos en la imagen de abajo.


Gran Teatre del Liceu de Barcelona

Evidentemente la evolución en las costumbres de la sociedad llegan a los teatros de ópera. En Francia a mediados del siglo XIX era de buen tono entrar cuando la función ya había comenzado. Es por eso que se puede observar en algunas óperas de la época que el primer acto es más flojo que el resto y menos significativo desde el punto de vista argumental. La gente de relevancia llegaba tarde y, además, se hacía notar a su llegada haciendo ruido y saludando a los conocidos.

Decir también que en los teatros no sólo se representaba ópera; normalmente se alternaban todo tipo de comedias teatrales junto que espectáculos de baile, conciertos matutinos y espectáculos circenses o de prestidigitación. Incluso muchos teatros disponían se salas de juegos anexas.

La aparición de Wagner. Llega la revolución. Bayreuth.

Richard Wagner estaba convencido de que su obra tenía una importancia trascendental porque era poner los cimientos, era crear las bases y las estructuras de lo que, en el futuro, sería la nueva música popular alemana. En consecuencia, pensó que el pueblo alemán tuviera un teatro donde se representaran única y exclusivamente estas obras.


Teatro de Wagneriano de Bayreuth

En Bayreuth, que es la población donde se ubica el teatro diseñado por R. Wagner, no hay palcos, ni tampoco pisos, como era habitual en los teatros de la época. La sala del teatro de Bayreuth es un patio de butacas inclinado y en forma de herradura, a la manera de teatro griego, con el objetivo de que nadie tuviera una posición predominante. Todas las sillas de la sala son de madera dura, tremendamente incómodas y sin reposabrazos.

Otra gran novedad que se aplicó por primera vez y que hoy en día está generalizada es que, durante el espectáculo, las luces de la sala se apagaran durante las representaciones. Buen psicólogo, intuyó la fascinación que una escena iluminada ejerce sobre los espectadores de una sala a oscuras. Hasta la llegada de Wagner, era corriente, en salas iluminadas por gas, dejar las las luces encendidas. Era una costumbre heredada en los siglos anteriores, en que lo que ocurría en el escenario era una de tantas posibilidades de distraerse en el teatro como cualquier otra: jugar a cartas, comer, flirtear, hacer negocios, etc. Sólo gradualmente fue el escenario convirtiéndose en el centro focal del teatro, y tardó mucho en considerarse necesario callarse durante los espectáculos de ópera.

Los críticos a lo wagneriano llegaron a publicar: "El lujo en los trajes de las señoras que tanta importancia da al teatro del Liceo (Barcelona) en beneficio de nuestra industria del lujo, se halla seriamente amenazada de continuar el abuso de tener el teatro a oscuras casi toda la noche, pues ya las señoras se quejan diciendo que realmente no vale la pena de gastar en trajes y molestarse en adquirir joyas y acicalarse si sólo pueden lucirlas durante dos o tres intermedios de quince o treinta minutos cada uno en toda una noche de función". (Hª del G. T. del Liceo. Roger Alier. La Vanguardia 1983).


New York State Theater

También, para evitar que la mirada del espectador se perdiera entre los músicos de la orquesta obliga a hundir a la orquesta en un foso. Hasta entonces, la orquesta estaba situada aproximadamente al mismo nivel que las primeras butacas de platea. Incluso llega a eliminar los pasillos de platea.

Los teatros del siglo XX.

La concepción de cómo ha de ser una sala de conciertos o un teatro de ópera cambia mucho durante este siglo. Los avances tecnológicos y el mejor conocimiento de materiales cambian drásticamente el diseño de la platea que va abandonando la clásica forma de la herradura italiana.

La razón fundamental es que las localidades más cercanas al escenario pierden una gran parte de la visibilidad y a medida que ganamos altura la pérdida es mayor. Como ejemplo tenemos esta fotografía del cuarto piso del Gran Teatre del Liceu.





Eso es lo que motiva que los nuevos diseños estén claramente enfocados a ganar visibilidad y acústica. Ejemplos de estos teatros los tenemos por todo el mundo: Sydney, Oslo, Cagliari o el impresionante Guangzhou Opera House aunque con alguna curiosa excepción como el Palau de les Arts de València.

Platea del Guangzhou Opera House

En ese sentido los viejos teatros se han tenido que adecuar a los nuevos tiempos. Teatros como La Scalla de Milán, el Real de Madrid o el Gran Teatre del Liceu han tenido que incorporar novedosas cajas escénicas que permiten tener varios montajes preparados de gran complejidad técnica.


El Rincón del Sueko El Rincón del Sueko
Caja escénica del Gran Teatre del Liceu de Barcelona.

Veamos, pues, las entrañas de nada menos que el The Royal Opera House de Covent Garden de Londres:



Para finalizar os dejo este vídeo de la visita virtual al Gran Teatre del Liceu de Barcelona, edificio reinagurado en 1999 tras el incendio de 1994 que conjuga los elementos clásicos del teatro decimonónico con la modernidad de sus instalaciones y tecnología .


 

Y este segundo sobre el Sydney Opera House Guide.



Este link os llevará a una lista de los teatros más bellos del mundo vistos por dentro (aunque echo de menos algunos).


Espero que este post haya sido de vuestro interés. Me encantaría, más que nunca, ver vuestras valoraciones y leer vuestros comentarios a través de las herramientas que este blog pone a vuestra disposición.
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