
Este máximo rendimiento depende, fundamentalmente,:
- De las aptitudes del personal (y de ahí la importancia de las tareas de selección y de formación).
- De la actitud o buena voluntad con las que cada cual afronte sus tareas y responsabilidades (es decir, de su mayor o menor disposición o motivación para cumplir satisfactoriamente con su trabajo)
- De la forma o manera en que cada uno es tratado; o sea del estilo de mando o de dirección que con él se emplee.
Centrándonos en la motivación, podemos comenzar por preguntarnos por los "motivos" que pueden inducir a los individuos a prestar sus facultades y su esfuerzo a la consecución de los objetivos empresariales. Puestos a ofrecer una explicación rápida y simple del por qué la gente se presta a trabajar, es fácil afirmar que lo hace "para ganarse la vida" o para ganar dinero. Evidentemente esta sería una explicación basada en la aceptación del "homo económicus", es decir en la tesis de que el ser humano se mueve exclusivamente por razones de orden económico. Esta tesis arrancaría del viejo precepto bíblico (o castigo bíblico) condenando al hombre a ganar el pan con el sudor de su frente.

En lo que existe prácticamente un total acuerdo es en el hecho de que son las necesidades las que nos mueven a hacer algo para satisfacerlas. Es decir que, en el fondo, un motivo es una 60 insatisfacción y, en este sentido, una necesidad. Importa, por tanto, descubrir cuáles son las necesidades que nos impulsan a desarrollar una cierta actividad o una determinada forma de conducta. Hoy en día es también prácticamente unánime -entre quienes se han ocupado del tema- la convicción de que las motivaciones para el trabajo descansan no sólo en las necesidades fisiológicas o de subsistencia sino, también, en las psicológicas y sociales. Se está de acuerdo en que -una vez satisfechas, con un relativo nivel de decoro, las necesidades más elementales- entran en juego las derivadas del espíritu y de la sociabilidad de los seres humanos.
La jerarquía de las necesidades de Maslow.
A este respecto, es muy conocida la enumeración de las necesidades establecida por Abraham Maslow ("Motivation and Personality". Harper and Row . Nueva York, 1954), quien las clasifica en cinco niveles jerárquicos, los cuales suelen ilustrarse gráficamente del modo que se muestra en la figura de abajo. El significado de las cinco categorías representadas por la figura 2 es el que se indica a continuación.
En primer lugar, están las necesidades primarías tales como, por ejemplo, las biológicas; la de alimentarse, o la de vestirse, la de tener una morada, la de curar las enfermedades, etc. Estas son necesidades que hoy día están básicamente satisfechas -en los países más desarrollados- gracias a la legislación laboral y a la seguridad social.
Están en segundo lugar, las llamadas necesidades de seguridad, que incluyen, por ejemplo, las de la estabilidad en el empleo y las de supervivencia de la propia empresa, en la que el trabajador encuentra la fuente de sus ingresos. Estas necesidades son sentidas con más fuerza por las personas laboralmente poco cualificadas y en grado variable según las variaciones de la coyuntura; es decir, según la menor o mayor facilidad para encontrar nuevas oportunidades de empleo. En sentido amplio, incluyen la necesidad de verse libre del temor de privaciones, amenazas o peligros, tanto dentro como fuera de la propia empresa.

Ocupan el cuarto nivel las necesidades del ego, es decir las de reputación, autoestima y respeto de sí mismo. Las personas necesitan sentirse competentes y conocedoras de su profesión y satisfechas por la forma en que desempeñan su trabajo. Aspiran a gozar de respeto, reconocimiento y categoría social.
Finalmente, se sitúan las necesidades de realización propia, que son las de liberación de los talentos creadores, del uso más generoso posible de las aptitudes y capacidades personales y, en resumen, las de auto-satisfacción. Las necesidades de este orden podrían resumirse en el deseo de ser, cada vez más, lo que uno es. Se trata, por tanto, de la potenciación de las facultades o inclinaciones propias de cada persona, mediante la aplicación y el desarrollo de las mismas Evidentemente, estas necesidades suelen manifestarse en forma más acusada entre las personas de mayor cultura, aunque su fuerza motivacional puede no ser despreciable en ningún caso.
Independientemente de que se esté de acuerdo o no en términos concretos con la clasificación y jerarquía de Maslow, parece evidente que los seres humanos, aparte sus necesidades biológicas primarias, sienten también la de lograr la aprobación de sus semejantes y el reconocimiento de sus logros, además de la autoestimación, derivada del hecho de encontrarle un sentido a la propia actividad y a la forma de realizarla. Por otra parte y a la vista de esta jerarquía de necesidades, pueden hacerse varias observaciones, de entre las cuales podemos considerar fundamentales las siguientes:

2. La segunda de estas observaciones se refiere a la imposibilidad de establecer grados absolutos ni en los niveles de satisfacción ni en los niveles de aspiración. Sucede que, según los individuos, los niveles de aspiración más elevados van haciendo su aparición antes de que las necesidades propias de los niveles más bajos hayan sido satisfechas totalmente. Es decir que no existe una clara frontera entre los distintos niveles de necesidades
Por otra parte, la estructura concreta de necesidades y el grado de urgencia de las mismas varían, evidentemente, de un individuo a otro (dentro de un mismo tipo de sociedad), al mismo tiempo que también varían de unas sociedades a otras, según sus peculiaridades y particulares circunstancias de todo orden. Así, por ejemplo, no cabe duda de que la mayoría de las personas de cualquier país desarrollado se encontrarían altamente insatisfechas con niveles de renta que, en cambio, dejarían muy contentos a la mayoría de asiáticos o de africanos.
3. La tercera de estas observaciones se refiere a las motivaciones monetarias. Después de todo lo dicho, queda claro que no todas las necesidades pueden satisfacerse con dinero; es decir, que puede reconocerse la existencia de motivaciones no monetarias. Pero no debe, por ello, minimizarse la importancia de la paga como elemento motivador. El nivel de ingresos puede resultar altamente motivador no sólo cuando el individuo pertenece a un estrato social de escaso nivel de rentas, en cuyo caso es natural que sus niveles de aspiración estén centrados en las necesidades más elementales y para cuya satisfacción resulta indispensable contar con el suficiente dinero.
Por el contrario, el dinero no sólo sirve para satisfacer las necesidades de subsistencia y seguridad, sino que es un signo de "status" social y al mismo tiempo, permite obtener muchas cosas que eleven ese "status". Gracias a las diferencias de rentas existen barrios populares o barrios residenciales, en una misma ciudad; hay gente que cuelga en las paredes de su casa originales de pintores famosos mientras otros cuelgan reproducciones baratas; hay gente que se viste de etiqueta y gente que no; gente que forma parte de ciertos clubes cuyas cuotas son prohibitivas para la mayoría, etc, Por lo tanto, la afirmación de que el incentivo salarial es escasamente motivador no puede hacerse a la ligera.
Para acabar, os dejo un muy buen vídeo que nos habla sobre la teoría de las necesidades de Maslow.

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